
¡No son las personas quienes eligen leer El Tarot; es el Tarot quien elige a la persona!
El hombre, desde las épocas más remotas de su existencia, ha sentido una curiosidad irresistible hacia todo lo desconocido.
Sabedor de que había fuerzas superiores a sus conocimientos, intentó en un principio conjurarlas por medio de danzas y sonidos que, si no lograban dominarlas, servían -según sus creencias- para preservarle de sus poderes destructivos.
Para los ocultistas, el Tarot es el símbolo supremo de la ciencia oculta antigua, una herramienta que, bajo diferentes aspectos, ha llegado hasta nuestros días.